Cuando una etiqueta sale mal, lo primero que hace casi todo el mundo es subir el darkness. A veces funciona; la mayoría de las veces tapa el problema unos días y se lleva por delante el cabezal.
Esta es la lista de síntomas que nos llegan por teléfono, con lo que suele haber detrás.
Antes de tocar nada: dos comprobaciones de un minuto
- Imprima la etiqueta de prueba de la propia impresora (la que saca desde su menú, sin pasar por el ordenador). Si esa sale bien y la suya sale mal, el problema no está en la máquina ni en el consumible: está en el diseño o en el driver.
- Limpie el cabezal con alcohol isopropílico y algo que no suelte pelusa, en frío. Un tercio de las averías que nos consultan se van con esto.
Los ocho síntomas
1. Toda la impresión sale clara y uniforme
Si está clara por igual en toda la etiqueta, por orden de probabilidad: temperatura demasiado baja para ese material, velocidad demasiado alta, o ribbon que no corresponde a la etiqueta —cera sobre un sintético, por ejemplo, donde no ancla.
Compruebe primero la pareja material-ribbon. Si es la correcta, suba la temperatura poco a poco, no de golpe.
2. Sale en blanco, o casi
Casi siempre es el bobinado: la cinta va montada del revés y la cara de tinta no toca la etiqueta. La impresora no se entera y lo intenta igual.
Un ribbon IN en una impresora que pide OUT hace exactamente esto. Cómo saber cuál admite la suya.
3. La impresión se va con el dedo o con la uña
La tinta no ha anclado. Dos causas:
- Familia equivocada. La cera necesita un papel con la superficie adecuada; sobre un sintético —poliéster, polipropileno, vinilo— no agarra por mucha temperatura que le ponga. Ahí toca resina, o mixto si la exigencia es media.
- Temperatura demasiado baja para la familia que ha puesto. La resina pide bastante más energía que la cera.
4. La impresión se borra sola con el tiempo, sin que nadie la toque
Eso no es un problema de ribbon: es que no lleva ribbon. Es térmica directa, y el papel termosensible se oscurece y se apaga solo con el calor, la luz y el roce. Es normal y no tiene arreglo con ajustes.
Si necesita que la etiqueta dure, hay que pasar a transferencia térmica. La diferencia, explicada.
5. Una franja blanca vertical, siempre en el mismo sitio
Si desaparece al limpiar, era suciedad o adhesivo pegado. Si sigue ahí después de limpiar, es un punto muerto del cabezal y no se recupera.
Un cabezal se muere antes de tiempo por motivos que casi siempre son evitables: lo tratamos en cuidado del cabezal.
6. Dos franjas simétricas, una a cada lado
Señal clásica de haber usado durante meses un ribbon más estrecho que la etiqueta. Los extremos del cabezal han estado rozando directamente contra el material y han labrado dos surcos.
El daño ya está hecho, pero corrija la medida antes de cambiar el cabezal, o se repetirá. La cinta debe ser igual o algo más ancha que la etiqueta: para una etiqueta de 100 mm, un ribbon de 102 o 110.
7. Arrugas en la cinta y manchas o rayas en la etiqueta
El famoso ribbon wrinkle. La cinta no corre plana y se pliega. Las causas habituales:
- Presión del cabezal desigual entre un lado y el otro.
- Ribbon mucho más ancho de lo necesario, que sobra por los lados y ondea.
- El rollo mal colocado en el eje, sin centrar.
- Un mandril deformado o un rollo que ha recibido un golpe.
Empiece por igualar la presión y centrar el rollo.
8. Impresión doble o «fantasma», ligeramente desplazada
La cinta patina: no avanza sincronizada con la etiqueta. Mire la tensión de los ejes de entrada y salida, y compruebe que el mandril entra ajustado y no baila en el eje.
El orden en que conviene mirar
Si no sabe por dónde empezar, este orden resuelve la mayoría de los casos sin tocar la temperatura:
- Etiqueta de prueba de la impresora.
- Limpiar el cabezal.
- ¿La familia de ribbon corresponde al material de la etiqueta?
- ¿El bobinado es el que pide la máquina?
- ¿La cinta es igual o más ancha que la etiqueta?
- Presión, centrado y tensión.
- Y sólo entonces, temperatura y velocidad.
Si nada de esto encaja
Díganos el modelo de impresora, el material de la etiqueta y la referencia del ribbon que está usando, y si puede mándenos una foto de la etiqueta mal impresa y un trozo de la cinta ya gastada —en la cinta usada se lee lo que ha pasado mejor que en la etiqueta—. Escríbanos o llame al 93 725 24 77.